>> Doble fondo

 

 

El sector de la ciberseguridad hierve. Todas sus áreas tienen el pulso acelerado propio del velocista esperando el pistoletazo de salida: formación, organización, reclutamiento, tecnología, cumplimiento, emprendimiento... Pero a diferencia de lo que sucede en países punteros, en el nuestro no hay persona u organización que dé el pistoletazo de salida. Nadie lidera, nadie tira del carro...

 

Sí; por supuesto que se sigue avanzado en el sistema PIC parte ciber –no sin ciertas reticencias por parte de algunos operadores de infraestructuras críticas acerca de la naturaleza y volumen de las notificaciones objeto de regulación–; se sigue avanzando en los frentes del sistema que resulte de la aplicación y desarrollo del Esquema Nacional de Seguridad (véanse las Resoluciones de la Secretaría de Estado de Administraciones Públicas de 7 de octubre del presente –aprobación de la Instrucción Técnica de Seguridad de “Informe de Seguridad”– y de 13 de octubre –aprobación de la Instrucción Técnica de Seguridad de conformidad con el Esquema Nacional de Seguridad–) para, entre otros objetivos, saber cómo están en materia de ciberseguridad los obligados y poder mensurar el grado de cumplimiento de las normas.

 

Ciberseguridad: España no invierte
José de la Peña Múñoz
Director
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En los predios de las actividades públicas PROFAFA (promover, facilitar y favorecer) orientadas al emprendimiento, se están llevando a cabo algunas acciones interesantes, aunque por el momento todavía sabemos distinguir quiénes son los emprendedores verdaderos y cuáles los de relleno.

 

Dos duros

 

Y es que España es una peladera desde el punto de vista del volumen de inversión pública (en otra ocasión hablaremos de la privada). El ministerio de Industria (SETSI-Incibe), que es un departamento gubernamental inversor, ha realizado un esfuerzo en los últimos tres años. Pero las cifras, globalmente, no son como para tirar cohetes.

 

Por su parte, el ministerio de Defensa no ha destinado las cantidades que merecen la ciberseguridad y la ciberdefensa militar; el ministerio del Interior, tampoco; aunque digno es reconocer que la SES ha apostado en todos los frentes posibles (Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, CNPIC/OCC), apoyándose en sus acuerdos con la SETSI.

 

Eso sí, con dos duros tenemos de todo: CCN, CNPIC, MCCD, CERTSI, INCIBE… No queremos decir que el Gobierno no haya hecho esfuerzos por la ciberseguridad (hubiera sido irresponsable que no los hiciera). Lo que sostenemos es que, más allá de la crisis económica, dichos esfuerzos han sido económicamente raquíticos. No obstante, perspectivas tenemos muchas, aunque todavía no se ven plataformas de CPP dignas de reseña, ni hemos abierto el debate de la formación en ciberseguridad en función de los perfiles de expertos que vaya necesitando España y no en base a los que definan los formadores, por poner dos ejemplos.

 

Como en otras ocasiones, los británicos nos vuelven a dar una lección. Reino Unido ha renovado su apuesta por la ciberseguridad, en la que, de acuerdo con su Estrategia Nacional de Seguridad Cibernética 2016-2020, invertirá 1.900 millones de libras esterlinas (véase la sección de Noticias de esta edición), que se vienen a sumar a los 265 millones de libras ya destinados al ministerio de Defensa, que a su vez se sumaron a los anteriores 40 millones de libras liberados para el Cyber Security Operations Centre (CSOC) de este Ministerio.

 

Sería interesante saber cuánto va a invertir en ciberseguridad el Gobierno de España, al menos en el año 2017 para, entre otras cosas, constatar que los británicos –con brexit o sin brexit– siguen a la vanguardia. Aunque allí los súbditos de su Graciosa Majestad también estén “enfadados” entre ellos, al menos saben proyectar inversiones a cinco años.

 

 

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