first
  
last
 
 
start
stop

>> Doble fondo

 

 

En el pasado, cuando el gran roquero Miguel Ríos cantaba aquello de “esta es la era de Mister Chip, microordenador de tu porvenir, que por de pronto te quita el curro, además de ser tu ficha sin fin”, muy posiblemente no alcanzara a imaginar en toda su crudeza la magnitud de la que se nos venía encima, y que se sustantiva en la guerra permanente en la que nos tiene sumidos la privacidad, en plena era de “Lady Red”, una de cuyas señas de identidad es poner en entredicho, a ritmo frenético, la capacidad, atribuida a los Estados (democráticos, se entiende), de garantizar derechos fundamentales, y, por tanto, de definirlos.

 

Privacy by payment
José de la Peña Múñoz
Director
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

Porque, ¿qué es la privacidad? ¿Será lo mismo dentro de dos décadas? ¿Quién quiere la privacidad? ¿Quién la querrá? ¿Para qué sirve? ¿Para qué servirá? Quizá en un futuro las personas prefieran que un tercero (su banco/red social, su aseguradora/red social, su compañía de energía/red social, su hiper/red social, su lobby/red social…) les ofrezca unas buenas condiciones para gestionarle algún grado de privacidad previamente acordado. A lo mejor en 2030, bien trabada ya la salsa multilegislativa en la que se guisa el planeta, y con los mecanismos tradicionales de cumplimiento haciendo aguas, algún gran directivo “ultracloud” de una entidad “ultracloud” se atreva a afirmar públicamente, en nombre de una autorregulación desbocada, que quien quiera privacidad, ¡que la pague! O peor, que quien quiera su privacidad, ¡que la compre!

 

Para un ciudadano medio actual, que vive todavía en el oasis de una privacidad estática, monolítica –a la par que indefinida–, esta perspectiva no tiene sentido. Pero lo cierto es que la realidad tiene la costumbre de superar a la fantasía, y esta privacidad de hoy y de ayer se va desvaneciendo entre fronteras porosas. Eso sí, aunque se quede reducida a la mínima expresión, si en 2030 sigue teniendo algún valor, siempre podremos arrendarla.

Documento en PDF

first
  
last
 
 
start
stop

Este sitio utiliza cookies propias y de terceros para facilitar la navegación.
Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. Política de cookies