Las características específicas de una organización con dimensión internacional y presencia en diferentes países añade un nivel de complejidad adicional para la definición y establecimiento de un proceso de gestión de incidentes de seguridad común y homogéneo. Por ello, es aconsejable establecer primero unos principios básicos y un lenguaje común a toda la organización sobre los que construir el proceso, fomentando y potenciando la cooperación e integración entre todos los equipos que participan en la gestión del incidente, y dotándoles de las capacidades y herramientas necesarias para ayudarles en esta actividad.