El pasado 25 de enero la Comisión Europea anunciaba su Propuesta de Reglamento de protección de datos con el objetivo de sustituir, aunque sería más preciso decir implementar y mejorar, el marco regulador definido por la Directiva 95/46/CE. Esta ha agotado su potencial regulador y, en cierta medida, comienza a ser disfuncional. En este artículo el autor reflexiona sobre los aspectos más relevantes en la legislación que está por venir.