Sin duda el respeto por la privacidad y la protección de datos se ha convertido en una de las piedras angulares del cumplimiento normativo para muchos negocios. España, debido a la trayectoria de la aplicación de la LORTAD, RMS, LOPD, y ahora RLOPD, es un país donde existen multitud de buenos profesionales de la privacidad; sin embargo, debido a la “horizontalidad” de la norma, aplicable a todo tipo de organizaciones y a un mercado canibalizado donde aparecen entidades no cualificadas que prestan servicios de asesoramiento en asuntos de privacidad, se ha creado un ecosistema salvaje. APEP y DPI iniciaron su andadura hace poco más de dos años para intentar aportar su granito de arena ante este panorama, pero aún queda mucho por hacer.