Cada día que pasa, tenemos una dependencia mayor de la tecnología, y las posibilidades de sufrir un incidente como el reciente ataque de WannaCry capaz de provocar una disrupción completa de un negocio, son mayores. Tanto las empresas como el mercado en general se afanan en establecer gran cantidad de mecanismos de protección, tratando de anticiparse a amenazas e incidentes cada vez más virulentos y frecuentes. Sin embargo, toda actividad que no se encuentre alineada con una estrategia conjunta y homogénea, acostumbra a no alcanzar los éxitos esperados. Y es que, más allá de cada iniciativa individual, es imperativo disponer de un plan robusto y completo desde la estrategia hasta la operación, de todo el plan de transformación de ciberseguridad de una organización. Esto permite establecer el conjunto de medidas que mejor se ajusten para poder afrontar de la forma más solvente los nuevos riesgos y amenazas a los que nos encontramos sometidos.