La Inspección Técnica de Vehículos (ITV) es el procedimiento de control obligatorio y periódico por el cual se revisa que un vehículo se encuentra en condiciones aptas de circulación; deber legal de todo titular de un vehículo que, lejos del ánimo recaudatorio por parte de la Administración, conecta con el mantenimiento de tasas de mortalidad reducidas y la protección del medio ambiente. En los últimos años, sin duda en conexión con los factores económicos que atenazan a la sociedad española, hemos asistido a un incremento del fraude de ITV que, si bien y por fortuna es escaso en comparación con el número de inspecciones anuales realizadas por los diferentes operadores del servicio, se traduce en un mayor riesgo en la circulación. Por otra parte, los avances tecnológicos recientes permiten también la modernización en la formalización documental del servicio de ITV, eliminando el soporte papel, con las consiguientes mejoras en cuanto a eficiencia de costes y medioambiental, y de provisión de información a las autoridades de tráfico.