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A día de hoy, y tras dos luengas décadas, la enseñanza y formación en España en la materia que nos concierne sigue dejando bastante que desear. Con el ojo puesto en estos menesteres, desde hace no pocos años bastantes universidades, asociaciones y demás entes de distinto pelaje –salvo honrosas pero escasísimas excepciones– han nutrido el mercado de una cohorte de ‘especialistas’ y ‘profesionales’ de la cosa, caótica y deficientemente formados, los más de los cuales, lamentablemente, adolecen a ojos de la demanda del imprescindible caudal de conocimientos que les faculte a acreditar un desempeño resultón del oficio.

MasterCisos y MasterHackers
Luis G. Fernández
Editor
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Esta alarmante y genérica mediocridad de sus instigadores ha propiciado el desembarco de flamantes ingenieros en las trincheras del mundo real sin ni siquiera haber sido instruidos quince minutos, en, por ejemplo, diseño de software seguro. Al tiempo, no es inusual el padecimiento de urticaria neuronal en muchos de ellos al atragantárseles términos como “gestión”, “negocio” o “privacidad”, palabros ellos tan alejados de la salas de máquinas como cercanos al devenir de la sociedad digital. Lo trágico de todo ello es que además no hay seguimiento alguno del devenir de este colectivo por parte de sus generadores.

 

Pero, ¿y cómo está de verdad el patio? La asociación (ISC)2, una de las principales referencias mundiales en formación técnica, recogió en su reciente estudio anual que la profesión de los especialistas en seguridad de la información es estable y considerada en ascenso por sus protagonistas. Y no solo eso, sino que, además, se espera un incremento de más del 11% anual en el número de profesionales durante los próximos cinco años. Igualmente, en casi la mitad de las organizaciones que demandan personal, se requieren profesionales certificados.

 

A modo de necesaria reflexión, en este SIC ofrecemos al lector algunas informaciones relevantemente novedosas que diagnostican las contradictorias –cuando no chocantes– carencias de la enseñanza de grado y posgrado de este colectivo. Así, gracias al proyecto MESI -a instancias de CriptoRed- sabemos de la pujanza y profusión de la oferta docente de seguridad informática o seguridad de la información en nuestro país, multiplicada por seis en menos de un lustro. Con los másters sucede otro tanto. Entre los propiamente universitarios y los de título propio orientados al mercado laboral, suman 17 hoy día. Ahí es nada. Y sin embargo, la sintonía entre lo que se enseña y lo que se demanda sigue rechinando. ¿Cómo constatar entonces las habilidades y conocimientos?

 

Precisamente la revista de este mes también incluye un artículo clarificador, en el que se propugna el denominado “Esquema Nacional de Certificación de Profesionales en Ciberseguridad para España”, con el objeto de asegurar que los conocimientos y habilidades de los profesionales certificados garanticen de forma efectiva el cumplimiento de las misiones y responsabilidades que empresas y departamentos gubernamentales encomienden a estos profesionales.

 

Con la necesaria coordinación, y a instancias del Esquema Nacional de Seguridad (ENS) y de la propia Estrategia de Ciberseguridad Nacional (ECSN), así como de las asociaciones de solvente y consolidado recorrido en estos menesteres –como es el caso de los capítulos de ISACA– e igualmente de las internacionales SANS Training e (ISC)2 –estas últimas por fin decididas a consolidar su aterrizaje en España–, deberían propiciar, junto a la enseñanza universitaria de grado y posgrado, la adecuada siembra y ulterior cosecha del ‘género’ que se necesita.

 

Obvia decir que hay que prestar ojo avizor a las ectoplasmias oportunistas de variopinto pelaje –organismos, centros, laboratorios, asociaciones– que, al albur del emergente caldo de cultivo de la ciberseguridad, buitrean a los incautos prometiendo una enseñanza de excelencia en modo garrafón.

 

Hay mucho en juego y nuestro ciberfuturo pasa por disponer de los mejores MasterCisos y MasterHackers que podamos modelar. Aprender a saber no es trivial por lo que será mejor encender los fogones y ponernos a preparar el más exquisito de los géneros para que pueda ser degustado con las mejores garantías.

 

 

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