Expertos de aseguradoras, mediadores y empresas de ciberprotección examinaron en Espacio TiSEC su grado de madurez, gobernanza y su adaptación a los nuevos riesgos
La gestión del ciberriesgo impulsa ciberpólizas cada vez más ligadas a las evidencias, el negocio y la asegurabilidad

El mercado de los ciberseguros mantiene su crecimiento y continúa evolucionando para adaptarse a nuevos desafíos como la IA, la dependencia de terceros, los riesgos sistémicos o la convergencia entre el mundo físico y digital. En este contexto, Revista SIC celebró una nueva edición de Espacio TiSEC, los días 17 y 18 de junio, en formato presencial, en Madrid, dedicada a analizar el presente y futuro de las ciberpólizas. Bajo el título ‘El deber de ir sobre seguro’, durante dos jornadas, profesionales de referencia de distintos ámbitos de este mercado analizaron aspectos clave como la asegurabilidad, el papel del CISO, la evolución de las coberturas y la creciente implicación de los consejos de administración, entre otros. El encuentro contó con el apoyo de Aon, Arch Insurance, Tokio Marine HCC y One eSecurity.
El ciberseguro está dejando de ser una conversación más técnica para convertirse también en una cuestión de negocio, gobernanza y toma de decisiones. En la actualidad, el debate va girando en torno a la capacidad de las organizaciones para demostrar su nivel de preparación, cuantificar su riesgo residual y decidir qué parte de ese riesgo reducir, asumir y transferir, en un contexto donde la IA, la cadena de suministro y los riesgos sistémicos están impulsando una nueva generación de ciberpólizas. A ello se suma cómo elevar esa conversación a los consejos de administración y la evolución del papel del CISO que tiene que pasar, cada vez más, de trasladar únicamente cuestiones técnicas a convertirse en un interlocutor capaz de traducir el ciberriesgo a términos de negocio.
Estas fueron algunas de las principales conclusiones de la quinta edición de Espacio TiSEC dedicado expresamente a este ámbito y que comenzó de la mano de Julio San José, Managing Director de Alvarez & Marsal Spain, quien abordó, precisamente, la relación entre gobernanza, ciberseguridad y ciberseguros desde una perspectiva estratégica, poniendo el foco en la necesidad de conectar a los responsables de seguridad con la alta dirección. Para ello, comenzó desmontando una idea muy extendida en torno a los ciberseguros, como es el significado de ‘transferir’, ya que “no es lo que uno tiene en la cabeza”. “Cuando una organización transfiere un riesgo a una aseguradora no le está trasladando el problema, sino que únicamente financia una parte del daño que pueda producirse”, explicó. Además, durante su intervención recordó que hace tres años proponía en este mismo encuentro la necesidad de una medición continua del riesgo, “de lo que sigo siendo defensor”, aunque reconoció que en el planteamiento inicial “nos equivocamos de medio a medio en el cómo”. “La tecnología no es el cuello de botella, es un medio”, afirmó, señalando que la principal barrera sigue siendo la falta de entendimiento entre asegurados y aseguradoras porque no comparten riesgos, porque uno solo le transfiere los problemas y “no hablan el mismo idioma”.

Julio San José
San José articuló además su exposición sobre tres tesis principales. La primera, que “el deber no es ser seguro, es decidir”, trasladando el debate al Consejo de una organización, donde la conversación debe saltar de la prima a la responsabilidad de la dirección y que la decisión siempre quede por escrito. La segunda es “la verificabilidad”, con evidencias continuas. Y, la tercera tesis se centró en “el riesgo sistémico”, un aspecto que “no se asegura, se evita”, destacó.
Con todo, además, subrayó la importancia de que el CISO no suba al consejo a pedir, sino a que “valoren sus propuestas y le firmen cosas”, ya que “el incidente siempre va a pasar y lo más importante es quién decidió no aceptar esos riesgos y no están asegurados”, entre otros aspectos. Para terminar, lanzó una pregunta al aire invitando a la reflexión: cuántos consejos tienen realmente por escrito qué riesgos ciber están aceptando. Y recordó que el CISO también tiene que aprender el mismo lenguaje del Consejo.
Situación de mercado
A continuación, Carlos Vidal, Manager Cyber Consulting, Commercial Risk de Aon, y Karen Velandia, Cyber Solutions Director de la compañía, analizaron la situación actual del mercado de ciberseguros y la evolución que ha experimentado en los últimos años. Durante su intervención, Vidal destacó que el riesgo ciber “no es una posibilidad”, sino una realidad para las organizaciones, por lo que la pregunta ya no es si ocurrirá un incidente, sino “cuándo y cuánto impactará”. Además, incidió en que ya no se trata de un problema tecnológico que el CISO traslada al Consejo, sino de un riesgo con impacto financiero, operativo y reputacional, pasándose a hablar ya del “gobierno corporativo del riesgo”.

Carlos Vidal

Karen Velandia
Por su parte, Velandia recordó que las primeras pólizas se apoyaban principalmente en check lists de controles que las aseguradoras consideraban más adecuados. Sin embargo, explicó que la elevada siniestralidad registrada en los últimos años, impulsada por factores como la pandemia, el ransomware o las brechas de seguridad en terceros, ha provocado una evolución y ahora las aseguradoras valoran también “la preparación de la organización, su resiliencia y su capacidad operativa ante un ciberincidente”.
En este contexto, ambos ponentes destacaron cuatro aspectos principales en los que se basa la capacidad de gestionar el riesgo: madurez, gobernanza, resiliencia y el ecosistema de proveedores. “Una empresa asegurable hoy necesita controles, gestión y evidencias. Y tiene que ser demostrable. Si no puedes demostrarlo, el mercado asume que no existe”, afirmó Vidal.
Además, durante su intervención, Velandia abordó los retos que está afrontando el mercado de los seguros, entre ellos, los riesgos de la cadena de suministro, el impacto reputacional, los desafíos de la ciberseguridad, impacto operativo, financiero, eventos cibernéticos sistémicos, amenazas internas y la IA, que definieron como “nuevo disruptor del mercado”, junto con las crecientes consideraciones regulatorias y legales. Y, dentro del ámbito asegurador, se está viendo una mayor incertidumbre del riesgo, necesidad de cuantificación, underwriting más técnicos y nuevas exclusiones, entre otros aspectos. Como conclusión, Vidal resumió que “para ser ciberresilientes, el ciberseguro ya no es una compra, es una consecuencia de tu madurez”.
Ejemplo práctico
José Carlos Jiménez, Branch Manager & Head of Cyber para Iberia and Europe de Arch Insurance, y Rafael Ortiz, Head of Cyber para Iberia de la compañía, explicaron cómo responde una póliza de ciberseguro ante un incidente a partir de un caso práctico que podría ser real en el sector retail. La empresa ficticia que se analizó tenía alcance europeo, 22.000 empleados, 850 tiendas físicas, logística 24/7, ecommerce y app de fidelización, además de 8,5 millones de clientes, entre otros aspectos desacatos.
Jiménez explicó que a la hora de evaluar el riesgo se revisan los controles existentes y, también, muy importante, los previstos en el Plan Director, entre otros aspectos, además de observar las debilidades como, en este caso, la falta de MFA adecuados en accesos remotos o la segmentación de red insuficiente. En este contexto, apuntó que “la empresa cuenta con una madurez razonable pero con debilidades relevantes”.

José Carlos Jiménez
A continuación, Ortiz pasó a relatar el ficticio incidente: “un ciberataque que empezó cinco días antes con un acceso sospechoso por no tener dichos MFA”. El atacante permaneció latente hasta ejecutar el cifrado de sistemas, afectando servicios como el ecommerce.
En el proceso de respuesta, “tras una breve evaluación inicial se decidió activar el comité de crisis y junto con ello activar la póliza como uno de los primeros pasos. Tras esto, se recibió una nota de rescate de 10 millones en bitcoins, pero se empiezan a recuperar los sistemas, se notificó a la AEPD y, al restablecerse el ecommerce en el tercer día, se decidió no pagar el rescate. A los 21 días, los sistemas quedaron totalmente restaurados. Tras un análisis de los costes, la estimación bruta antes de aplicar la póliza era de cerca de 17,49 millones de euros, de los cuales, solo “la interrupción de negocio supuso 10 millones de euros”, subrayó Ortiz. “Haciendo el match con la póliza, el total cubierto es de 12,84 millones, un 75% del impacto total del siniestro cubierto por la póliza en gran medida por los sublimites existentes”, añadió.

Rafael Ortiz
Como conclusiones, Jiménez destacó el hecho de disponer con un comité de crisis, con planes establecidos y probados, controles preventivos, así como la red segmentada y una póliza que se adapte a sus necesidades con equipos de respuesta de primer nivel. Finalmente, “tras el incidente, también se destacó evaluar las lecciones aprendidas, es decir, analizar qué se ha hecho bien y qué es susceptible de mejora”, concluyeron.

Isaac Guasch
Entre lo físico y lo ciber
Para finalizar este primer bloque, Isaac Guasch, Cybersecurity Leader para EMEA, Latinoamérica y APAC de Tokio Marine HCC, y Cristina Brau, Cyber Underwriter para Italia, Iberia y Latinoamérica, centraron su intervención en tres grandes desafíos, como son la IA, la convergencia entre riesgos ciber y físicos y la cadena de suministro que, según Guasch, “están cada vez más interconectados”.
El especialista explicó cómo ha evolucionado la IA y quiso dejar claro que “sí la cubrimos”, pero diferenciando en la cobertura de los sistemas de IA que forman parte de una compañía y los riesgos derivados de un uso inadecuado. En este sentido, apuntó que se mantienen aspectos como la gobernanza y supervisión, riesgos de dependencia de terceros, mientras que, entre las principales tendencias, están surgiendo vectores de ataque “que tenemos que incluir en la parte de suscripción” y escenarios de responsabilidad derivados de resultados incorrectos.
Por su parte, Brau abordó la evolución de las coberturas en ámbitos como los daños materiales, de las personales y el deterioro de productos como áreas que están ganando protagonismo. Así pues, explicó que, en cuanto los primeros, los riegos físicos siguen siendo la base de la cobertura (incendios, explosiones, inundaciones…), pero “el origen de la perdida puede ser digital y se están difuminando las fronteras entre el Cyber y Property Damage, aumentando las exposiciones derivadas de la automatización y la conectividad”, puntualizó. En relación con los daños físicos ocurre lo mismo ya que “aumenta la exposición derivada de la automatización y los sistemas inteligentes, y surgen escenarios como la manipulación de sistemas industriales, fallo de robots colaborativos, dispositivos médicos conectados, etc”. Brau también señaló el interés creciente por riesgos como el deterioro de productos provocado por ciberincidentes, como fallos de refrigeración o alternación de parámetros de producción, especialmente en sectores como alimentación, cadena de frío, farmacéutico y biotecnología.
Como conclusión, ambos incidieron en que el ciberseguro está evolucionando más allá del modelo tradicional de cobertura aislada. “El aumento de riesgos que pueden afectar a activos, personas o productos está impulsando coberturas que antes no existían”, concluyeron.

Cristina Brau

DEBATE
Más datos, más negocio y más colaboración, pilares en la evolución del mercado de ciberseguros

Para concluir la primera jornada, tuvo lugar un animado debate moderado por José de la Peña, director de Revista SIC, en el que participaron Julio San José (Alvarez & Marsal), Isaac Guasch (Tokio Marine HCC), Karen Velandia (Aon) y José Carlos Jiménez (Arch Insurance). El coloquio sirvió para profundizar en algunos de los temas tratados durante la jornada. De hecho, una de las primeras cuestiones abordó cómo es la interacción entre el sector asegurador y los responsables de ciberseguridad, donde Guasch destacó que las aseguradoras han incorporado perfiles con experiencia técnica y que el objetivo es “trabajar de la mano del CISO para que nos perciba como aliado”. Jiménez coincidió en esta evolución y recordó que el mercado realiza hoy “análisis más exhaustivos y con información mucho más rica”, que hace unos años. Desde la mediación, Velandia puso el foco en el valor de la analítica de datos, ya que “en los últimos años nos hemos dado cuenta de que nos lleva a otro nivel”, señalando la importancia de “las herramientas que permitan un ‘trackeo’ de la información, de lo que también se beneficia el cliente, ya que se muestra cómo están sus pares, etc”.
La conversación también giró en torno a los responsables que participan en la negociación de un ciberseguro, en lo que se indicó que cada vez se involucran más partes, como gerentes de riesgos, financieros, de compras, incluso escalando al consejo directivo para que disponga de información de primera mano. Asimismo, para San José, uno de los principales avances es que “la Alta Dirección hable de esto”, ya que supone que se están tomando decisiones sobre el riesgo. No obstante, advirtió de que todavía existen CISOs que acuden a los consejos “a hablar de partes tecnológicas y no de negocio”.
Otra de las cuestiones que suscitó más interés fue si un ciberejercicio para las empresas sería la activación de las pólizas. Los participantes mostraron en este sentido una opinión unánime, en la que se destacó que “hay compañías que en sus ejercicios de respuesta a incidentes quieren incorporar a la parte aseguradora y con todas las partes”. Y, ante la duda de si el resultado de ese ejercicio cuestiona la renovación de la póliza “lo que sí nos preocuparía es que, si existen áreas de mejora, que no se hiciera nada” después para corregirlas.
De cara al futuro, Guasch apuntó a una evolución de las coberturas hacia productos más híbridos, entre otros aspectos. Jiménez destacó los retos asociados a la cadena de suministro, donde “la cobertura de la ciberpóliza está evolucionando”. Velandia, desde una perspectiva de la mediación, señaló el amplio margen de crecimiento existente en el mercado pyme, “que necesitan en concienciarse y el mercado asegurador necesita trabajar para tener productos para estas empresas y modulares que puedan llegar a ese sector”. Y San José concluyó que el reto pasa por seguir avanzando en la madurez del mercado y en la conexión entre ciberseguridad y negocio.


Jacinto Muñoz
Segunda jornada
Comenzó la segunda jornada del encuentro con una clarificadora ponencia de Jacinto Muñoz, CSO de la Región de Iberia en Mapfre, sobre ‘El papel del CSO-CISO para transformar el dato técnico de seguridad digital en un argumento cuantificable para las áreas financieras corporativas y el asegurador’. El directivo recordó la situación del mercado hace un par de años, en que no estaba muy maduro, pero “se veían ganas de apetito por ese riesgo” y una evolución de los productos aseguradores. En este contexto, insistió en que “el seguro de ciberriesgos es un complemento, no la solución”, al tiempo que destacó que el papel del CISO “ha cambiado radicalmente” y supone una oportunidad para aportar un valor diferencial a las organizaciones.
Durante su exposición explicó, además, que las compañías cuentan hoy con una gran cantidad de indicadores, “que pueden ser operativos, de incidentes/pruebas, también aquellos que tienen que ver con las personas (concienciación, cómo están anímicamente las personas...), benchmark de terceros, etc.”, pero señaló que hay algo que no está tan maduro como es la cuantificación. “Esto último es un dato que cuesta obtener”, afirmó. Por ello, a continuación, Muñoz detalló el proceso seguido en Mapfre para abordar esta cuestión, partiendo de la identificación del mapa de riesgos de seguridad y, posteriormente, el modelado de escenarios de riesgo, como fraudes, incumplimientos, indisponibilidad de servicios críticos, entre otros. Puntualizó que, además, esos escenarios ‘viven’ relacionados entre sí, por lo que hay que ver cuáles son los mecanismos de interrelación entre ellos. A partir de ahí, destacó la necesidad de conocer qué controles (operativos, gobierno…) tiene una organización o debería de tener para mitigar la materialización de dichos escenarios. Tras este proceso, indicó que se tiene un riesgo residual que se querrá cuantificar y para ello, “es relevante tener una visión de qué ha sucedido en el pasado, para ver la madurez y, especialmente, tener una base de datos de incidentes acontecidos”. No obstante, advirtió de que este proceso debe “iterarse constantemente” y, como reflexión final, alertó en no caer en la denominada “Falacia de McNamara”, defendiendo la necesidad de “desafiar continuamente los datos y complementarlos con una visión cualitativa”.
La asegurabilidad
A continuación, Alfredo Zorzo, director de Ciberseguros en One eSecurity, ahondó en el proceso de ‘La evidencia técnica a la asegurabilidad en la era del ransomware, los terceros, la IA y la geopolítica’. Durante su exposición, recordó que “el seguro está para ayudar en la protección, pero no protege la tecnología”, sino que asegura la continuidad del negocio, las personas y las decisiones que se toman en la organización. Por ello, defendió que “la cuestión ya no es cuánto cubre una póliza, sino si la organización puede demostrar que sabe prevenir, detectar, responder y recuperarse ante un incidente”.
Zorzo subrayó que “la póliza se defiende antes del incidente, no después”, por lo que el CISO tiene que tener la claridad de los elementos que van a aplicar esa póliza. En este sentido, subrayó que disponer de más herramientas no implica necesariamente una mejor capacidad de respuesta si no se aplican de forma adecuada y alertó sobre la existencia de “demasiadas evaluaciones del mismo riesgo” que generan fotografías diferentes de una misma realidad y que puede generar fatiga al CISO. Por lo que, “es necesario encontrar una única evidencia para todos los actores de esa información, como el CISO, brokers y aseguradoras, reguladores…”.

Alfredo Zorzo
Frente a ello, destacó la propuesta que ofrecen desde la compañía basada “en un modelo holístico, modular y reutilizable, y que pueda ser útil en todos los casos, para transformar controles, comportamientos y capacidades en asegurabilidad”. Según explicó, la asegurabilidad debe sustentarse en tres pilares: evidencia técnica, capacidad operativa y lectura aseguradora. “No basta con declarar controles, hay que comprobar que existen y funcionan”, afirmó. En este sentido, señaló que desde One eSecurity “definimos los controles y comprobamos que funcionan en distintas fases (preparación, detección, recuperación y gobierno)”.
El directivo también analizó cómo el ransomware, la dependencia de terceros, la IA y la geopolítica están elevando la incertidumbre en el sector asegurador. Y destacó que la suscripción se va a volver más granular y con más detalle dependiendo de la empresa, sector, etc. y va a basarse en las evidencias, así como tener una capacidad de respuesta y análisis de terceros, entre otros aspectos. Como conclusión, destacó su Cyber Insurance Assesment, propuesta que se apoya en el modelo DRMA, para ordenar capacidades reales, antes, durante y después del siniestro y recordó que “la asegurabilidad no es una opinión, es una capacidad demostrable”.
El ciberseguro ante el ecosistema de identidad digital
Para concluir el bloque, Julián Inza, presidente de EAD Trust (Spanish QTSP), ofreció una completa actualización sobre la evolución del reglamento eIDAS2, las EUDI Wallets y las futuras carteras empresariales, repasando tanto los avances regulatorios como su arquitectura y marco de referencia, los grandes proyectos piloto, los estándares y los actos de ejecución que están impulsando el ecosistema europeo de identidad digital. Durante su intervención destacó que uno de los grandes retos será la adopción de estas carteras, “por lo que deberán ser sencillas de utilizar para sus usuarios, ciudadanos y organizaciones, y que entiendan sus ventajas”, matizó.
En su intervención conectó esta evolución y este ecosistema con el sector asegurador y las futuras Business Wallets. Repasó en este sentido los nuevos vectores de riesgos de dichas carteras que las pólizas actuales no contemplan, como el compromiso de su clave privada, la dependencia de PSC y emisores, nuevas obligaciones de cumplimiento eIDAS 2.0, fraude en credenciales corporativas, responsabilidad por atributos incorrectos, así como la concentración de riesgo en proveedores de las carteras. Aunque tampoco se quiso olvidar de la reducción de riesgos gracias a las Business Wallets, como la verificación automática del estado de seguridad, la transparencia en la cadena de suministro digital, la suscripción basada en evidencias objetivas, la estandarización de perfiles de riesgo europeos y la reducción del fraude en siniestros, entre otros.

Julián Inza
En este contexto, señaló que, por ejemplo, “la declaración de atributos podrá formar de la información que puede pedir la aseguradora”, entre otros aspectos. Y destacó que las carteras son una herramienta potente para resolver el mayor problema del ciberseguro: la suscripción basada en evidencias verificables en lugar de en autodeclaraciones.
Como conclusión, apuntó que la pregunta ya no es si habrá ciberseguros en el ecosistema de confianza digital, sino quién los diseñará y en qué términos.

DEBATE
Mayor conocimiento, especialización y flexibilidad marcan los retos para mejorar la eficacia de las ciberpólizas

Como colofón al encuentro, se celebró un muy interesante espacio de debate, moderado por Luis Fernández, editor de Revista SIC, en el que participaron expertos de referencia como Francisco Javier Santos, CISO Corporativo de Santalucia, Jorge Blanco, director de la Oficina del CISO para Iberia y Latam de Google, Jesús Mérida, CISO de Iberia, y Eva Sánchez, directora de Seguridad, Resiliencia y Riesgos en Up Aganea (EDE) y Move up.
La conversación arrancó con la utilidad de las pólizas dentro de las estrategias de las organizaciones, en lo que Sánchez explicó que en su compañía “se pasó de dar autonomía a las filiales para contratar seguros a desarrollar una póliza global acompañada de un Plan Director común, ya que las más pequeñas no podían llegar a una madurez sin estar acompañas y no tenían suficiente inversión”. En este sentido, recordó que “el seguro no sustituye a los controles y gobernanza que tienes que tener, pero te ayuda a mitigar tu riesgo residual y es un excelente acompañante para ir adquiriendo esa madurez”. Santos coincidió en que la póliza es “una necesidad a cubrir” y forma parte del ciclo completo de gestión del riesgo, aunque puntualizó que, por sí sola, “no me permite tener una mejora de madurez”.
Otro de los temas destacados fue la relación entre aseguradoras y organizaciones. Mérida explicó, ante la pregunta de si habían contribuido a modificar una póliza, en su caso, “sí participé hace años en negociaciones con brokers y la aseguradora directamente para explicar la estrategia y funcionamiento de la compañía, que tuvo que ver con la decisión final”. Por su parte, Blanco indicó que, “en determinados mercados, sí tenemos cierta capacidad de actuación, no en el caso del ciberseguro, pero todas las negociaciones en ese sentido son a nivel matriz”. También, indicó que el nivel de madurez es distinto dependiendo de la región del mundo, por ejemplo, en Latinoamérica, e, incluso, dentro de Europa. Eso sí, en general, como explicó Santos, uno de los aspectos que en lo que es relevante invertir es en que “las partes se especialicen para que exista un mejor entendimiento, es decir, que los seguros estén más especializados sectorialmente y que la parte del cliente también tenga un mayor conocimiento del seguro, porque hay una cosa que no tenemos que es tiempo”.
La IA también centró buena parte del debate. En este sentido, Mérida defendió que “tiene que haber conocimiento por ambas partes, como se ha mencionado”, y que la IA debe abordarse desde la seguridad por diseño, al tiempo que puede ayudar a optimizar las capacidades de ciberseguridad y evaluarlas de forma adecuada. Y Blanco señaló que “la IA no es magia negra ni blanca, es tecnología”, aunque advirtió de la necesidad de comunicar correctamente los riesgos asociados.
Para Sánchez, “tenemos muchos retos y mucho que aprender, vamos a cometer errores todos y creo que la regulación y los incidentes cuando ocurren son las palancas para darse más prisa en ir adoptando esas mejoras. Necesitamos una evolución y madurez todos y auguro un futuro de crecimiento de pólizas.
Para concluir, se preguntó sobre qué queda por hacer para ser más eficientes en el ámbito del ciberseguro. “Es un seguro joven y queda mucho por hacer pero, sobre todo, ese acercamiento y acompañamiento de las aseguradoras que facilite el proceso que, en muchos casos, es complejo”, resumió Mérida. Blanco destacó la importancia “de las normas y una estandarización desde un punto de vista del sector asegurador”. Santos apostó por “la velocidad, es decir, adaptarse en tiempo a las necesidades y que sea muy flexible”. Y Sánchez destacó la necesidad de que “clientes y aseguradoras sigan aprendiendo conjuntamente para mejorar la eficacia de las pólizas”.


