Las fronteras, las concertinas digitales e Internet

La imagen para el pueblo llano es que Internet es algo universal, caótico, planetario, sin fronteras, sin limitaciones, sin leyes. Sin embargo, no hay nada más lejos de esa ficción. El encantamiento puede desaparecer del día a la noche y empieza a haber indicios de que podamos llegar a verlo. Rusia está haciendo cosas raras en aras de la defensa nacional, y quiere probar a desconectarse de Internet ¿Es eso posible? ¿Es fácil de hacer? ¿Qué consecuencias traería? Creo que es hora de ver si hay fronteras en Internet.

En 1960, Marco Ferreri decidió llevar a la pantalla la vida de Don Anselmo, un anciano ya retirado, que decide comprarse un cochecito de inválido motorizado con la oposición de la familia, pero él decide, a pesar de todo, vender todas sus posesiones de valor para comprárselo y ser libre.

Poco antes, en 1957, se había puesto a la venta en España el Seat 6001 con un precio de aproximadamente 65.000 pesetas de la época (19.000 euros actuales), y ese artefacto se convirtió en la obsesión y el orgullo viril de una sociedad española que se empezaba a despertar de una postguerra que ya era excesivamente larga. En aquellos días, a excepción de los muchos emigrantes, la gente en España nacía, vivía y moría en el mismo sitio, generación tras generación.

Las dificultades para el desplazamiento terrestre (del aéreo, ni hablamos) constituían entonces una tenaz frontera invisible que pocos pudieron saltar. Sólo algunos, movidos por el hambre y la miseria, fueron capaces de salir, de cambiar, de emigrar a ciudades europeas del norte o irse allende los mares. Para muchos eso fue condenarse a no regresar nunca.

Una frontera suele ser un territorio, una zona de tránsito entre dos culturas o es el límite de una parcela o la linde de un predio. En términos políticos y administrativos se refiere a una región o franja que separa dos soberanías distintas. Un estado moderno no existe sin antes reconocérsele su soberanía sobre un territorio, es decir, que tenga la facultad efectiva de implantar y ejercer en él su autoridad de la manera que lo crea conveniente. El punto preciso y exacto en que los límites de los estados llegan a su fin es cuando se habla de fronteras.

Con la desordenada llegada de Internet, primero a Occidente (EEUU, UK, Francia) y luego al mundo, todos encontraron en sus casas algo que no tenía límites. La primera Internet llegaba tan lejos como su dimensión física y lógica permitía y no había limites en qué dos puntos se podían conectar, en qué tipo de información podía circular por ella, en cuál era el contenido semántico de lo que por ella pasaba. Mientras era un fenómeno minoritario nadie, excepto sus usuarios, reparó en esa característica tan esencial; sin embargo, los que pudieron conocer la Internet de entonces, rápidamente se dieron cuenta de la revolucionaria naturaleza (ahora, denominada “transversal”) de aquella tecnología.

Fue en la mitad de la década de los años 90 que otra fuerza que no entiende de fronteras, el dinero y los negocios, se fijó en aquel recién nacido limbo y se metió en ella como lo hacen los buenos conquistadores, ocupando extensa e intensamente su territorio virtual. Mientras fue creciendo el negocio en Internet, así fue creciendo su importancia en las diferentes sociedades que reunía, pero todavía seguía sin tener fronteras.

Los responsables de una operación tan esencial para los estados como es la recolección de impuestos, no sabían cómo meterle el diente al mercadeo que cruzaba transversalmente el mundo y que ponía al alcance de tu teclado, cualesquiera informaciones o mercancías (Web 1.0). Ya podíamos comprar en Australia lo que en la almoneda del barrio no sabían ni siquiera que existiera. Se podían comprar libros con títulos y escrito en lenguas que nunca se encontrarían en editoriales generalistas como la Casa del Libro de Espasa-Calpe, o Díaz de Santos para los libros científicos y técnicos. La única limitación posible estaba en la logística, en el transporte de los paquetes, pero pronto florecieron empresas privadas que ocuparon el espacio que instituciones nacionales, como la Sociedad Estatal Correos y Telégrafos2 desdeñaron o, simplemente, no llegaron a entender.

El 5 de julio de 1994, un desconocido llamado Jeff Bezos fundó una compañía con sede en el estado de Washington cuyo nombre era Cadabra Inc. Poco después optó por cambiar ese nombre por el de Amazon Inc. cuando uno de sus abogados confundió el nombre “Cadabra” y en su lugar escribió “Cadáver”; preocupante presagio.

En 1997 la compañía salió a bolsa vendiendo música y videos y, en paralelo, iniciaba varias operaciones para la adquisición de varios vendedores on-line de libros en el Reino Unido y en Alemania. En 1999 empezó a vender, además, videojuegos, electrónica de consumo, artefactos domésticos, software, juegos y juguetes, entre otras cosas.

Por aquellas fechas todavía los estados no se habían enterado de lo que estaba creciendo al margen de ellos, pero ya empezaban a mirar con buenos ojos esas tecnologías. Los primeros pasos del gobierno español en la senda del e-Government se tomaron entre 1999 y 2001 con el “Plan de Acción Info. XXI”3. Sin embargo, el comienzo real de una política en esa dirección quizás debamos ponerlo en el “Plan de Choque para el Impulso de la Administración Electrónica en España”4 de mayo de 2003. Dos años después aparece el plan “Avanza” (2006-2012) para la modernización de las Administraciones Públicas y para la mejora de la calidad de sus servicios a los ciudadanos. Sin embargo, es con la llegada en 2007 de la “Ley de Acceso Electrónico de los Ciudadanos a los Servicios Públicos”5, con la que la administración electrónica se convierte en un derecho de los ciudadanos de nuestro país a partir del 31 de diciembre de 2009.

Un sistema de disrupción

A principios de febrero de este año, el gobierno ruso anunció que estaba ensayando la inclusión de un sistema de disrupción, un “kill switch” que permitiese desconectare la Internet rusa del resto del mundo6. La justificación formal de este proceder es la defensa nacional frente a una supuesta agresión desde el exterior, y su objetivo parece ser que los rusos pudiesen seguir operando dentro de esa repentinamente exigua Internet.

El encargado de implementar esa nueva posibilidad es Roskomnadzor7, el Servicio Federal de Supervisión de las Comunicaciones, Tecnologías de la Información y Medios de comunicación, y la obligación para todas las operadoras de colaborar con ello es parte de su Programa Nacional de Economía Digital.

Este plan requiere que los proveedores de Internet en suelo ruso sigan estando operativos en el caso de que algún país extranjero los desconectase del resto de Internet. Los ISPs rusos redirigirían el tráfico web generado por sus internautas a puntos contenidos dentro de su soberanía, y todo ello basándose en su propia copia del servicio de nombres (DNS), que traduce los nombres de Internet en sus correspondientes direcciones IP.

La primera cuestión sería saber si hoy en día es posible que un país entero se desconecte o sea desconectado de Internet. A pesar de lo popular de Internet, son muy pocos los que saben cómo está hecha. Algunos piensan que se trata de ordenadores conectados al azar con otros ordenadores, pero no se detienen a ver que, en realidad, se trata de una red de conexión poco tupida y muy jerarquizada. Después de todo, son pocos (y privados) los cables submarinos 8 que conectan los continentes.

Un agregado de millares de redes digitales

Internet es un agregado de millares de redes digitales a través del cual fluye la información, y esas redes están conectadas entre sí a través de nodos de enlace, que son los puntos más débiles de todo Internet.

Lo que quiere hacer Rusia es colocar esos puntos de enlace que gestionan todo lo que entra y sale de Rusia, dentro de su territorio y bajo su control, dentro de su soberanía. Con ello, podrían echar el cierre e impedir la entrada y salida de tráfico con el exterior si las necesidades de la defensa nacional así lo requiriesen. Esta es la versión oficial siempre alabada por los nacionalistas, pero también puede servir para censurar a sus ciudadanos impidiéndoles acceder al exterior. Cada país tiene unos pocos nodos de enlace por lo que es fácil desconectar países enteros9 como ya se hace y ya se ha hecho en varias ocasiones.

La Gran Firewall de China

La Gran Firewall10 de China es quizás la más conocida de las herramientas de censura11 y se ha convertido en algo muy sofisticado. Esa iniciativa establece la política de los puntos de enlace12, utilizando filtros o bloqueando la circulación basándose en palabras clave o porque se trate de ciertos sitios web, y redirige el tráfico de modo que los usuarios no pueden conectarse a aquellos sitios que el gobierno no quiere.

En principio, es posible saltarse algunos firewalls utilizando conexiones cifradas (VPN) que dan confidencialidad al contenido e impiden su inspección para la evaluación de los filtros y, consecuentemente, saber si hay que permitir o impedir su paso por los nodos de enlace. A ninguna nación le gusta que sus ciudadanos utilicen conexiones cifradas si no pueden “romperla” en algún sitio. De hecho, China prohíbe las comunicaciones cifradas (incluso el protocolo https) y el castigo por proporcionar o utilizar VPNs es la cárcel.

Recientemente Rusia ha ordenado13 a sus ISPs bloquear el trafico cifrado que genera el proveedor de correo electrónico ProtonMail. La orden la ha dado el Servicio Federal de Seguridad (FSB, antes KGB) acusando a esa compañía y otras de haber facilitado el envío no trazable de amenazas de bomba contra la policía a finales del pasado mes de enero.

Entre las 26 direcciones de internet bloqueadas por Rusia se incluyen algunos servidores de la red de tráfico anónimo TOR, red que es especialmente popular para la evasión de las medidas de censura. La técnica de bloqueo propuesta por el FSB es la denominada BGP blackholing14, que se utiliza para combatir los ataques DDoS y que dice a los router que tiren el tráfico que venga o vaya a una serie de destinos.

Por otra parte, el 16 de abril de 2018 una orden judicial basada en la Ley Yarovaya15, requería del servicio Telegram que almacenase todas las claves criptográficas que protegen la correspondencia de todos sus clientes para poder entregarlas16 al FSB cuando se le soliciten. El problema es que Telegram no puede hacer lo que se le exige ya que, en principio, las claves que utiliza son efímeras y no son registradas en el sistema; por ello, el uso de Telegram en ese país se vuelve ilegal, se convierte en un delito.

A nadie le debería caber la más mínima duda de que realmente hay fronteras en Internet y que esos puntos de enlace no están ahí por casualidad. El control de esos nodos controla la conectividad de un país entero y determina qué puede salir y qué puede entrar en nuestras redes nacionales. Los nodos de enlace son puntos privilegiados para la recopilación de información para su posterior almacenamiento y análisis. De la misma forma que una empresa puede controlar, almacenar y analizar lo que transmiten por la red sus trabajadores, lo mismo puede hacer con sus residentes cualquiera de los países que conocemos.

La pregunta quizás sea qué pasaría si se cierran esas fronteras, si se levantan concertinas digitales que ahoguen el flujo de información hacia y desde el exterior. En China, Vietnam, Corea del Norte y muchos otros sitios ya lo han hecho, y son millones de seres humanos los que nos podrían hablar de ello. Ahora Rusia parece que se quiere unir a ese club tan selecto, pero no descartemos que otras naciones más próximas a nosotros lo estén considerando en alguna de sus formas. Incluso, no podemos descartar que los aires nacionalistas que campan a sus anchas por Europa no terminen fijándose en nuestras redes y seamos nosotros los que, dentro de poco, sólo podamos galopar por el ciberespacio patrio. ¡¡Eso sería el fin!! ¡¡Que aburrimiento!!

1 https://es.wikipedia.org/wiki/SEAT_600
2 https://es.wikipedia.org/wiki/Correos_(España)
3 https://www.mincotur.gob.es/Publicaciones/Publicacionesperiodicas/EconomiaIndustrial/RevistaEconomiaIndustrial/338/02tome338.pdf
4 https://www.libertaddigital.com/suplementos/pdf/planchoque.pdf
5 https://www.boe.es/buscar/pdf/2007/BOE-A-2007-12352-consolidado.pdf
6 https://www.zdnet.com/article/russia-to-disconnect-from-the-internet-as-part-of-a-planned-test/
7 https://en.wikipedia.org/wiki/Federal_Service_for_Supervision_of_Communications,_Information_Technology_and_Mass_Media
8 https://i.blogs.es/6cd2c9/mapa-cables-submarinos/1366_2000.jpg
9 Hay 13 países que o bien no tiene acceso a Internet o lo tienen limitado: Bielorrusia, Burma, China, Cuba, Egipto, Irán, Corea del Norte, Arabia Saudí, Siria, Túnez, Turkmenistán, Uzbekistán y Vietnam.
10 https://en.wikipedia.org/wiki/Great_Firewall
11 https://en.wikipedia.org/wiki/Internet_censorship_in_China
12 https://cs.stanford.edu/people/eroberts/cs201/projects/2010-11/FreedomOfInformationChina/category/great-firewall-of-china/index.html
13 https://techcrunch.com/wp-content/uploads/2019/03/russia-letter-22.png
14 https://conferences.sigcomm.org/imc/2017/slides/IMC2017-BGP-Blackholing.pdf
15 https://en.wikipedia.org/wiki/Yarovaya_law
16 https://agora.legal/fs/a_delo2doc/55_file_Telegram_FSB_140917.pdf

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