¿Preparados para la transición al vehículo conectado?

Para el año 2020 las previsiones apuntan a que más de 150 millones de vehículos conectados circularán por nuestras carreteras. Hoy en día ya podemos ver que los vehículos se pueden conectar a internet, enlazarse con el móvil y comunicarse con el exterior para recibir indicaciones. Estos elementos, que hacen que estemos conectados, son puntos de entrada para que los ciberatacantes exploten las vulnerabilidades desde dentro o fuera del vehículo con ataques contra las aplicaciones móviles de los OEMs (fabricantes de equipos originales), técnicas como Relay Station Attacks, spoofing del navegador y otras. Asimismo, dado que un modelo de vehículo dispone normalmente de la misma tecnología en sus diferentes versiones, es más fácil realizar un ciberataque en masa, con el agravante de que las actualizaciones del software embebido no son ni tan fáciles ni tan rápidas como las de un ordenador o teléfono móvil. Y como las amenazas acechan, cuando una pieza de tecnología se vuelve esencial en nuestras vidas, los retos de ciberseguridad tienden a aumentar. Lo más importante es que tanto los fabricantes de vehículos, como los diseñadores de sistemas y de software tengan conciencia de estos riesgos, y tomen partido lo antes posible, especialmente a medida que una nueva generación de dispositivos inteligentes llega al mercado.

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