ā€˜QuĆ© serĆ”, serÔ’

Cuando el periodista RubĆ©n Amón dijo con fina ironĆ­a que ā€œSomos muy buenos prediciendo el pasadoā€, no creo que tuviera en mente al sector profesional dedicado al anĆ”lisis de riesgos asociados con la ciberseguridad. Pero, sin duda, acertó, porque el eterno anhelo de los humanos, poseer una bola de cristal, no tiene pinta de que lo vayamos a cumplir ni con algoritmos de IA bien alimentados corriendo en una suerte de red de computadoras cuĆ”nticas trabajando en el Ć©ter. Pero al menos dejaremos sin curro al ejĆ©rcito de profetas digitales -en general paracaidistas expulsados de otros gremios- que desde hace aƱos ensucian el nuestro.

Eso sĆ­, no me resisto a manifestar que –como casi todos los que trabajamos en ciberseguridad– acertĆ© al pensar que no Ć­bamos a trasponer a nuestra legislación en fechas la directiva NIS2. Y confieso que ni siquiera tengo claro que la vayamos a trasponer.

ĀæCentro Nacional de Ciberseguridad?

Tuve el honor el pasado 18ENISE de moderar un debate entre el anfitrión del evento y director general de Incibe, FĆ©lix Barrio, y el Subdirector General del CCN, Luis JimĆ©nez, dos expertos educados y combativos. El ministerial tĆ­tulo que me propuso la Organización, ā€œRetos presentes y futuros en Ciberseguridadā€ le vale a cualquier sector en cualquier momento. Y en honor a la verdad, he de decir que me dieron la oportunidad de cambiarlo. No lo hice. ĀæPor quĆ©? Porque me brindaba la oportunidad de preguntar a los debatientes por el estado del arte del contenido del pre-anteproyecto de trasposición de la NIS2 (o lo que haya). Ā”QuĆ© mejor reto presente y futuro de la ciberseguridad!

Por mĆ”s que preguntĆ© a Don FĆ©lix y a Don Luis si vamos o no a un Centro Nacional de Ciberseguridad, si podĆ­an avanzar los criterios de clasificación y de reparto de competencias para gestionar a esenciales e importantes, si estĆ” ya diseƱado el modelo para crear vasos comunicantes con DORA, sobre el papel que podrĆ­a tener el CERT de la OCC, si estaban estudiando la creación de mecanismos para la compartición voluntaria de información entre organizaciones, sobre si habĆ­an encontrado el deseable equilibrio entre lo proporcional y lo disuasorio en el rĆ©gimen sancionador… Como digo, por mĆ”s que se lo preguntĆ©, no pude sacar mĆ”s que un ā€˜estĆ” en estudio’, ā€˜hay que cerrar los Ćŗltimos flecos’, ā€˜mĆ”s pronto que tarde lo veremos’ sobre estas materias, no sobre otras, en las que se mostraron mĆ”s comunicativos y siempre brillantes. Pero este hecho no lo considero un fracaso, porque el demonio estĆ” en las preguntas. Y esas las preparĆ© yo y tuve el privilegio de formulĆ”rselas a los contertulios sin avisar, en vivo y en directo. En el auditorio, algunas personas del pĆŗblico asistente mostraban sonriendo su complicidad y otros tenĆ­an cara de vender licencias de software para cumplir con esta Directiva, de la que solo conocen el acrónimo.

Trump y la ciberseguridad

Pero volvamos a las no-predicciones, es decir, a las dudas razonables que nos plantea nuestro yo anticipatorio. Resulta que la Administración Biden tenĆ­a una apretada agenda 2025 en materia de ciberseguridad: fortalecer agencias, afinar su estrategia ofensiva, criar mĆ”s estĆ”ndares… Pero las elecciones presidenciales las ha ganado Trump. ĀæQuĆ© pasarĆ” con lo planeado por la actual administración? ĀæQuĆ© pasarĆ” con el diĆ”logo abierto entre la Casa Blanca y la Comisión Europea en materia de ciberseguridad y de identidad en el medio digital? Algunos que tienen el culo ā€˜pelao’ de comerse cambios en las administraciones pĆŗblicas piensan que no va a pasar nada, que en el ocĆ©ano de la alta polĆ­tica habrĆ” tormenta en la superficie y calma en las profundidades. (Me gustarĆ­a saber si Don Elon Musk es de la misma opinión).

Pese a todo, el planeta sigue girando, las empresas y los empleados de nuestro sector han vaporizado el récord de rotación, la industria sigue rebautizando conceptos, inventando a buen ritmo palabros, y nos espera un entretenido caminar por la senda del cumplimiento legal, al que nunca se llega.

Como guinda del pastel, el BOE nos ha regalado unos peteretes en forma de reales decretos; a saber: la aprobación del Estatuto de la Agencia Estatal de Administración Digital y la regulación de la organización y los instrumentos operativos para la Administración Digital de la Administración del Estado. Estas piezas son prueba de la complejidad de la mente humana. Leerlas da dolor de cabeza y aprehender su contenido es una empresa titÔnica que puede dejarnos temporalmente inservibles las entendederas. Pero hay que hacerlo. Y mÔs aquellas compañías que en materia TIC (ciberseguridad incluida) tienen una alta dependencia de las adquisiciones de la AGE.

Para despedirme de ustedes este año (la próxima edición de SIC verÔ la luz, según lo previsto, en febrero de 2025), ademÔs de desearles lo mejor voy a sucumbir al pecado de la profecía acerca de lo que nos espera el año que viene. Respuesta: pasarÔ lo que tenga que pasar.