BeDisruptive: ”Qué vergüenza, bro!

En el transcurso de las muchas horas pasadas en compaƱƭa del aire acondicionado durante este especialmente tórrido verano del 25 no sĆ© por quĆ© mi mente se retrotrajo a aquellos tiempos casi olvidados en los que la Fundación Dintel cautivaba milagrosamente a un puƱado de ejecutivos ā€˜orientados a resultados’ de empresas proveedoras de herramientas y servicios TIC deseosas de ayudar a la mejora del sector pĆŗblico, y que en 2011 distinguió a un Don Luis Luengo con su galardón a los ā€˜Valores Humanos y la Ɖtica Profesional’.

TambiĆ©n se me vino al pensamiento aquel fantasmagórico engendro conceptual artĆ­sticamente bautizado como Interligare, niquiscocio constituido para comercializar un milagroso proceso de inteligencia soportado en un producto TIC que no necesariamente funcionara (no diremos mĆ”s), pero que sirviera de carnaza para que picaran el anzuelo algunos clĆ”sicos CSO pascuales acomodados en el Ibex35 (y aledaƱos) y los por entonces novatos CISO, que intentaban formar un nuevo ā€˜gruppetto’ independiente del de los CIO y del de la Seguridad Corporativa. (Hoy las personas que formaron aquella primera oleada de RSI –algunos en activo, otros prejubilados– saben tela, y son los que conquistaron el nivel C para la función. Esperemos que no malogren gesta semejante las sucesivas generaciones).

Mi mente siguió pescando aleatoriamente en los recuerdos... El tĆ©rmino ciberseguridad todavĆ­a no se habĆ­a acuƱado. Y claro, tampoco habĆ­an parido los amigos de Gartner su rĆ©plica, la Digital Security. Lo que sĆ­ tenĆ­amos en EspaƱa era una joven entidad, el ISMS Forum Spain –yo dirĆ­a que puesta principalmente en funcionamiento con buena y obsesiva visión por su primer mandatario, hoy primer presidente emĆ©rito y socio de Deloitte–, aglutinadora de las hasta entonces no satisfechas ansias asociativas de un puƱado de expertos en gestión de riesgos de seguridad de la información y de la gestión de la privacidad, apoyados por un nutrido y solĆ­cito pelotón de suministradores. Hoy, esta entidad ya es mayor de edad, y pese a sus afinados cambios estatutarios y sus legendarias romerĆ­as al ā€œRocĆ­o de la Ciberseguridadā€ –la conferencia RSA en Frisco– y regreso a tierras celtibĆ©ricas con escalas, es lo mĆ”s representativo de nuestro gremio en la materia, sin que pueda entenderse como una asociación exclusiva de CISOs. (Lo especifico en honor de aquellos que no distinguen un calamar de un pulpo).

BeEVaporub

En estas divagaciones andaba yo cuando el zumbido de un acalorado dĆ­ptero me rescató del pasado y me transportó directamente a… BeDisruptive, una de las mayores vergüenzas habidas en este sector y con mala solución para los afectados: directivos y empleados, clientes, proveedores, asesores, auditores, financiadores y prestamistas, arcas pĆŗblicas varias, asociaciones... (SIC no estĆ” afectada; pero bien pudiera haberlo estado). Es este un caso de manual, ya judicializado, que tiene una doble vertiente: la penal y la concursal. (SegĆŗn fuentes consultadas, el dĆ©ficit patrimonial de la quebrada era de mĆ”s de 90 millones de euros a finales de julio).

Recuerdo haber asistido a la presentación de la sede social de BeDisruptive en la planta 33 de Torre de Cristal en el Paseo de la Castellana de Madrid, en la que pronunció un breve discurso la por entonces Secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial -y por ello presidenta de INCIBE-, Doña Carme Artigas, cargos cuyo abandono se anunció públicamente si mal no recuerdo al día siguiente de dicha presentación, en la que se hicieron mutuos elogios profesionales ella y la también interviniente, Doña Begoña Villacís, en aquel momento Directora de Relaciones Institucionales de BeDisruptive y hoy directora ejecutiva de Spain DC, la Asociación Española de Data Centers.

Desde su nacimiento BeDisruptive siempre despertó en el mercado una cierta inquietud, una cierta desconfianza. Pero acabar teniendo como director general a Don Xabier Mitxelena, ejecutivo con una dilatada trayectoria en el gremio, frenó el crecimiento de esa inquietud, de esa desconfianza, mĆ”xime cuando un puƱado de excelentes profesionales de la ciberseguridad –que habĆ­an trabajado con el susodicho en otras organizaciones– fueron aterrizando en la compaƱƭa.

Lo que hoy corroboramos es que BeDisruptive ha causado un destrozo en las carreras, los bolsillos y el Ć”nimo de los que trabajaron allĆ­. Todos han sido perjudicados por creer –quizĆ” con excesiva candidez y no dosificada ilusión, empezando por Mitxelena, que no estuvo fino– en una iniciativa cuyos responsables habrĆ”n de rendir cuentas.

Hay que saber, hay que aprender; no hay que olvidar, no hay que tapar. Y para eso conviene estar al loro de lo que pase en el Juzgado de Instrucción número 26 de Barcelona y en el Juzgado número 19 Mercantil de Madrid. Como mínimo.