Identidad y ciberseguridad de red: dos no se juntan si...

Hemos vivido un verano en el que, lamentablemente, los incendios han asolado parte importante de nuestro paĆ­s. Entre las innumerables declaraciones polĆ­ticas, de tertulianos y analistas por doquier, algunos de los datos pusieron sobre la mesa un refrĆ”n que vuelve a cobrar fuerza y actualidad: mĆ”s vale prevenir que curar. Y es que, la prevención de incendios es significativamente mĆ”s rentable que la extinción. SegĆŗn el Colegio Oficial de Ingenieros TĆ©cnicos Forestales, ā€œprevenir fuegos es mucho mĆ”s barato que extinguirlosā€, porque ā€œcada euro preventivo reduce en 100 euros la factura de la extinciónā€. A ello se suma, muy importante, la reducción del riesgo de pĆ©rdidas humanas y materiales, asĆ­ como del impacto medioambiental.

En ciberseguridad, el paralelismo es evidente y sabemos la importancia de aplicar el mismo dicho. Ya el pasado año, Lazarus Technology estimó que el coste de un ciberataque es hasta 20 veces mÔs caro que haberlo prevenido, advirtiendo que la falta de medidas en dicha dirección se traduce en una exposición crítica de los datos, operaciones y de la seguridad de sus clientes. La buena noticia es que, en el Ômbito de la identidad digital, al fin, parece que se estÔn dando pasos clave, que ya eran necesarios desde hace tiempo, para conseguir una mejor infraestructura preventiva y de defensa frente a las ciberamenazas. Me refiero a la importante convergencia entre las Ôreas de seguridad e identidad digital, como ya analizamos en nuestro último evento de IdentiSIC y como profundizaremos en el especial del próximo número.

Un ejemplo paradigmĆ”tico lo podemos extraer de la reciente compra de CyberArk por parte de Palo Alto Networks. Este movimiento, mĆ”s allĆ” de resaltar por su magnitud económica, 21.625 millones de euros, (la tercera mayor operación de fusiones y adquisiciones de la historia del sector, tras la compra de Wiz por parte de Google y de Splunk por Cisco), destaca por la tendencia y la necesidad por parte de los fabricantes puros de ciberseguridad de aunar sus soluciones protección de red, endpoint y nube con el Ć”rea de la identidad, que tradicionalmente han estado –y desafortunadamente siguen estando– en silos.

Ya otros fabricantes pure players habían dado pasos en esta dirección, como la adquisición de Attivo por parte de SentinelOne en 2022, similar a la de Preempt por parte de CrowdStrike en 2020, incorporando capacidades de protección de amenazas basadas en la identidad a sus plataformas, por citar algunos ejemplos. Pero el movimiento estratégico de Palo Alto Networks presenta un doble reto. Por un lado, se presenta el desafío de integrar plataformas y alinear procesos. Y es que, como bien describen algunos analistas, como Forrester, los usuarios de Cortex se centran en las operaciones de seguridad, mientras que los de Cyber Ark se enfocan en la seguridad de la identidad, con la detección y la respuesta como objetivos secundarios. Y por otro, hay que tener en cuenta que no se estÔ integrando una startup, como las otras compañías, sino una empresa global de mÔs de mil millones de dólares con miles de empleados y clientes, con profundas implicaciones organizativas y operativas.

Sin duda, es algo para prestar atención, mĆ”s allĆ” de un paso para expandir el portafolio de soluciones de Palo Alto Networks y un intento mĆ”s de dominar el Ć”mbito de la plataformización –ya tratado en SIC–. Se trata de todo un reto por delante y, a la vez, una declaración de intenciones sobre la dirección futura de la ciberseguridad y la identidad, donde es necesario dejar de dividirse en compartimentos estancos. Es esencial empezar a repensar y reforzar las estrategias, requiriendo que ambos departamentos trabajen de manera conjunta, asegurando que la identidad tambiĆ©n se sitĆŗe en el centro de sus esfuerzos de prevención y de protección, que, junto con otras medidas, minimicen el riesgo de materialización de amenazas/ciberataques. Algo que, ademĆ”s, es aplicable a otros Ć”mbitos.