Ciberseguridad y datos personales: un pasito ā€œp’alanteā€

El aƱo estĆ” despertando entre presagios geopolĆ­ticos de truchimanes de escuelas de negocios, operaciones societarias guiadas por gobiernos, incertidumbres de gasto e inversión pĆŗblicos, saltos de las bolsas, alta volatilidad del oro, precios desmadrados de la vivienda, IA generativa (y degenerativa) a tutiplĆ©n y… ciberataques exitosos en los que sus perpetradores y ejecutores ya han sustraĆ­do datos de carĆ”cter personal, que serĆ”n en un tiempo objeto de compra-venta y pieza esencial para realizar y enriquecer campaƱas de mĆ”s ciberataques cuya calificación jurĆ­dica le importa un bledo a la delincuencia y, si apuramos, a las vĆ­ctimas personales. Como mucho, serĆ” de interĆ©s para asegurados y aseguradoras si hay póliza de por medio. Nada nuevo: los CISO, los DPO y los CIO juiciosos (cada clan en la parte que le toca) se desesperan. Y a los investigadores policiales –aunque no lo reconozcan en pĆŗblico– se les baja la moral, pese a los indiscutibles Ć©xitos que vienen cosechando, porque el negocio de la ciberdelincuencia se transforma con gran agilidad para sortear un aparato judicial inadecuado e incapaz de estar a la altura de los tiempos.

Si observamos con detenimiento, ya hemos cruzado en el anterior pÔrrafo tres dimensiones de nuestro pequeño mundo: la protección de datos personales, la gestión de la ciberseguridad y la lucha contra la ciberdelincuencia. Si ademÔs incorporamos el Ômbito civil y el de la Defensa, tenemos el potaje casi completo. Solo faltaría evidenciar de forma mÔs explícita al sector de la delincuencia.

Así pues (y con la excepción de la jurisdicción militar y de algunas otras materias reservadas), la sustancia que une universos es el de las brechas de ciberseguridad, que suelen afectar a la protección de datos personales, a la gestión efectiva de la ciberseguridad, a la caterva de obligaciones de cumplimiento legal de la que hoy disfrutamos, a la acción preventiva y a la de la justicia y las policías judiciales para emplumar a los delincuentes. Esto sin salir de Europa.

Romper barreras

La forma en la que hemos concebido la prĆ”ctica de estos colores es hoy inadecuada e ineficiente para alcanzar el objetivo Ćŗltimo perseguido: reducir a cotas bajĆ­simas la delincuencia, principalmente económica (fraude digital). De nada sirve que un equipo diga que defiende derechos de afectados, y que el otro afirme que protege los datos y la información ante ciberataques, porque la industria y cadena de valor del CaaS, como bien explica en esta edición la Jefa de la Sección Operativa de la Unidad Central de Ciberdelincuencia de la PolicĆ­a Nacional, la Inspectora-Jefa Beatriz Gómez Hermosilla en un excelente artĆ­culo publicado en esta edición de SIC, ā€œno ha recibido aĆŗn tratamiento directo y especĆ­fico por la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, al no quedar suficientemente acreditada la estabilidad temporal de los sujetos que interaccionan en la comisión delictiva, la coordinación jerĆ”rquica o el propósito lucrativo a largo plazoā€.

Ya sabemos que lo administrativo, lo civil y lo penal no son la misma cosa. Pero me da que el empuje digital de nuestra sociedad nos va a llevar a evolucionar esta circunstancia, al menos en algunos casos, en algunos detalles. Quiero pensar que la clausura por Lorenzo Cotino, Presidente de la AEPD, de las Jornadas STIC 2025, y el contenido del Plan Estratégico 2025-2030 del organismo, pueden ser augurios de una nueva etapa de sintonía entre la privacidad, la ciberseguridad y la lucha contra la ciberdelincuencia (entendida la ciberdelincuencia también como una amenaza a la ciberseguridad de nuestros datos personales y nuestra información).

No parece mal momento, ahora que se ha activado el proceso de elaboración de una Nueva Estrategia Nacional de Ciberseguridad. A lo mejor no tiene que llamarse asĆ­. Y si cae esa breva, ruego a la causa primera que no se les ocurra a quienes den el Ćŗltimo toque al documento llamarle Estrategia Nacional de Ciber Resiliencia. ĀæQuiĆ©n sabe? Incluso podrĆ­a acontecer que, en un arranque supremo de creatividad, un valiente tenga la idea de utilizar el tĆ©rmino ā€œprosilienciaā€, acuƱado por el ISMS Forum Spain, en la futura nueva Estrategia Nacional. Por quĆ© no. Ya puestos y tal y como estĆ”n las cosas, bien pudiera estar criĆ”ndose en la mente de algĆŗn intelectual escribir una Estrategia Nacional del ā€œTranquilerā€ (con permiso, claro, de la empresa que tiene registrado el palabro).