Ciberseguridad y datos personales: un pasito āpāalanteā
El aƱo estĆ” despertando entre presagios geopolĆticos de truchimanes de escuelas de negocios, operaciones societarias guiadas por gobiernos, incertidumbres de gasto e inversión pĆŗblicos, saltos de las bolsas, alta volatilidad del oro, precios desmadrados de la vivienda, IA generativa (y degenerativa) a tutiplĆ©n y⦠ciberataques exitosos en los que sus perpetradores y ejecutores ya han sustraĆdo datos de carĆ”cter personal, que serĆ”n en un tiempo objeto de compra-venta y pieza esencial para realizar y enriquecer campaƱas de mĆ”s ciberataques cuya calificación jurĆdica le importa un bledo a la delincuencia y, si apuramos, a las vĆctimas personales. Como mucho, serĆ” de interĆ©s para asegurados y aseguradoras si hay póliza de por medio. Nada nuevo: los CISO, los DPO y los CIO juiciosos (cada clan en la parte que le toca) se desesperan. Y a los investigadores policiales āaunque no lo reconozcan en pĆŗblicoā se les baja la moral, pese a los indiscutibles Ć©xitos que vienen cosechando, porque el negocio de la ciberdelincuencia se transforma con gran agilidad para sortear un aparato judicial inadecuado e incapaz de estar a la altura de los tiempos.

JosƩ de la PeƱa MuƱoz
Director
[email protected]
Si observamos con detenimiento, ya hemos cruzado en el anterior pĆ”rrafo tres dimensiones de nuestro pequeƱo mundo: la protección de datos personales, la gestión de la ciberseguridad y la lucha contra la ciberdelincuencia. Si ademĆ”s incorporamos el Ć”mbito civil y el de la Defensa, tenemos el potaje casi completo. Solo faltarĆa evidenciar de forma mĆ”s explĆcita al sector de la delincuencia.
AsĆ pues (y con la excepción de la jurisdicción militar y de algunas otras materias reservadas), la sustancia que une universos es el de las brechas de ciberseguridad, que suelen afectar a la protección de datos personales, a la gestión efectiva de la ciberseguridad, a la caterva de obligaciones de cumplimiento legal de la que hoy disfrutamos, a la acción preventiva y a la de la justicia y las policĆas judiciales para emplumar a los delincuentes. Esto sin salir de Europa.
Romper barreras
La forma en la que hemos concebido la prĆ”ctica de estos colores es hoy inadecuada e ineficiente para alcanzar el objetivo Ćŗltimo perseguido: reducir a cotas bajĆsimas la delincuencia, principalmente económica (fraude digital). De nada sirve que un equipo diga que defiende derechos de afectados, y que el otro afirme que protege los datos y la información ante ciberataques, porque la industria y cadena de valor del CaaS, como bien explica en esta edición la Jefa de la Sección Operativa de la Unidad Central de Ciberdelincuencia de la PolicĆa Nacional, la Inspectora-Jefa Beatriz Gómez Hermosilla en un excelente artĆculo publicado en esta edición de SIC, āno ha recibido aĆŗn tratamiento directo y especĆfico por la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, al no quedar suficientemente acreditada la estabilidad temporal de los sujetos que interaccionan en la comisión delictiva, la coordinación jerĆ”rquica o el propósito lucrativo a largo plazoā.
Ya sabemos que lo administrativo, lo civil y lo penal no son la misma cosa. Pero me da que el empuje digital de nuestra sociedad nos va a llevar a evolucionar esta circunstancia, al menos en algunos casos, en algunos detalles. Quiero pensar que la clausura por Lorenzo Cotino, Presidente de la AEPD, de las Jornadas STIC 2025, y el contenido del Plan EstratĆ©gico 2025-2030 del organismo, pueden ser augurios de una nueva etapa de sintonĆa entre la privacidad, la ciberseguridad y la lucha contra la ciberdelincuencia (entendida la ciberdelincuencia tambiĆ©n como una amenaza a la ciberseguridad de nuestros datos personales y nuestra información).
No parece mal momento, ahora que se ha activado el proceso de elaboración de una Nueva Estrategia Nacional de Ciberseguridad. A lo mejor no tiene que llamarse asĆ. Y si cae esa breva, ruego a la causa primera que no se les ocurra a quienes den el Ćŗltimo toque al documento llamarle Estrategia Nacional de Ciber Resiliencia. ĀæQuiĆ©n sabe? Incluso podrĆa acontecer que, en un arranque supremo de creatividad, un valiente tenga la idea de utilizar el tĆ©rmino āprosilienciaā, acuƱado por el ISMS Forum Spain, en la futura nueva Estrategia Nacional. Por quĆ© no. Ya puestos y tal y como estĆ”n las cosas, bien pudiera estar criĆ”ndose en la mente de algĆŗn intelectual escribir una Estrategia Nacional del āTranquilerā (con permiso, claro, de la empresa que tiene registrado el palabro).


