Con brechas y a lo loco
Cómo no iba a ser tentador beneficiarse cinematogrĆ”ficamente de la excelsa Norma Jeane Mortenson āy por ende de su icónico avatar fĆlmico Marilyn Monroeā. Bien lo supo en 1959 el director de comedias de referencia Billy Wilder, quien la puso como cebo y logró trasuntar al tĆ”ndem Tony Curtis y Jack Lemmon en alocados travestidos fugitivos y enamoradizos en una comedia imperecedera donde los seƱuelos y las suplantaciones estaban a la orden del dĆa. En estos lares caƱĆes fue titulada āCon faldas y a lo locoā y el Ć©xito masivo no se hizo esperar. Como tampoco el desmadre.
La rubia por antonomasia ya habĆa triunfado previamente en 1955 āWilder medianteā con la icónica āLa tentación vive arribaā, que hoy, en esta tribuna, traigo tambiĆ©n a colación como maravillosa metĆ”fora de una dimensión ciber cautivadoramente atractiva en su apariencia externa pero con los bajos defectuosos. Pese a sus adornos brilli brilli que disimulan las vergüenzas y achaques, las hordas de pensamiento lateral fecundo babean. Insaciablemente codiciosas, localizan y explotan con saƱa āa lomos de Ias capacidades devastadoras de sus IAs adiestradas al efectoā el tropel de vulnerabilidades que la transformación digital es incapaz de transustanciar en viable macrored resiliente.

Luis G. FernƔndez
Editor
[email protected]
Y asĆ, la sociedad digital, obsesa por āliving la vida locaā y ramonear entre raves invadidas por sustancias āembobalicantesā, desatiende el imperativo empeƱo de robustecerse. ĀæResultado? Se sucumbe a la ciberdelincuencia de modo alarmante e imparable. De esta guisa, cual digi-voyeurs, si miramos lo que hay debajo de esta comunidad planetaria ligera de cascos y escueta de defensas, no es de extraƱar que constatemos la existencia, por ejemplo, de brechas de todo pelaje al montarse bacanales de desorden en los garitos multidireccionales donde habitan las cadenas de suministro, tan endebles ellas por su creciente complejidad. Consumadas las tragedias de exfiltraciones (que han trascendido), llega el reparto de culpas y de responsabilidades que usualmente se diluyen en limbos causales propiciados por indigestos tsunamis regulatorios e investigaciones postmorten tumefactas.
Cabe traer a colación el recientĆsimo informe del World Economic Forum donde tajantemente se explicita que āHabrĆ” que incrementar la atención y la exigencia al ecosistema de proveedoresā, bajo presión por la insuficente protección de cadenas de suministro cada vez mĆ”s sofisticadamente enmaraƱadas. Mismamente, el sector financiero, como suele, sigue siendo codiciada y suculenta presa precisamente por depender bastante de este colectivo mucho menos robusto que el de los mayores a quienes atienden y a quienes, por tanto, se les hinca el diente inmisericordemente. Al respecto tambiĆ©n resulta chocante que un reciente informe de Bitsight arroje conclusiones inquietantes sobre el sector de la ciberprotección: Este tipo de proveedores de entidades financieras obtienen peores resultados en ciberseguridad que las propias organizaciones a las que dan servicio.
SegĆŗn fuentes de la UE en boca de su vicepresidenta de la Comisión responsable de la seguridad digital, Henna Virkkunen, se cifra en 307.000 millones de euros el coste del impacto causado por los cuatro mayores ciberataques āconocidosā sufridos en la Unión Europea entre 2020 y 2025. Al tiempo se calculó que, entre el periodo de la semana del 10 al 16 de enero, se tuvo conocimiento de la perpetración de unas 150 acciones en paĆses de la órbita continental (un abrumador centenar de ellos en Polonia, decena y media en Francia, y casi una decena en EspaƱa), deduciĆ©ndose que casi un 30% de estas incursiones tiene su origen en brechas que visibilizan goteras en las cadenas de suministro.
A nivel nacional han sido aireadas no pocas brechas de corporaciones de postĆn (El Corte InglĆ©s, Iberia, Endesaā¦) denotando encadenamientos a ecosistemas de subcontratación donde el riesgo en sus eslabones quizĆ” no fue debidamente embridado.
De otro lado, asombran āo tal vez noā los guarismos que la AEPD ha hecho pĆŗblicos recientemente: el pasado aƱo recibió mĆ”s de 2.700 notificaciones de brechas de datos personales. Los responsables que las notificaron a la Agencia emitieron en 2025 mĆ”s de 200 millones de comunicaciones a las personas afectadas por existencia de alto riesgo.
Las brechas que han afectado a un número mÔs elevado de personas el pasado año estuvieron relacionadas con ciberincidentes causales de tipo ransomware y por intrusiones en sistemas de información, provocando la exfiltración de grandes volúmenes de datos personales.
Esta situación, que a mayores no va a desaparecer y tiene visos de ser creciente, aboca a hacer foco en una de las derivadas mÔs espinosas de estos actos: la notificación. Amén de la pertinente denuncia a las FF CC SS EE y de que el legislador establece una obligación de comunicar los incidentes graves a los CERTs de referencia, y en caso de brecha de datos, también a la AEPD, hay que insistir en la conveniencia de llevar a efecto estas notificaciones de brechas por responsabilidad proactiva.
Eso sĆ, la venerable Europa ha de aplicarse el cuento que ya ha barruntado alguna de sus principales prebostes top (por ejemplo, Roberta Metsola, presidenta del Parlamento continental: āEuropa ha de simplificarseā) y por tanto poner en prĆ”ctica eso de āmenos leyes, pero mejoresā.
Como empecé, termino. Aludiendo metafóricamente al mismo director de cine y a su actriz fetiche. Basta de padecer brechas a lo loco, no nos dejemos caer en la tentación de únicamente mirar hacia abajo sin escrutar bien el horizonte y lo que hay arriba. Y suspiremos por simplificar. No hay que cejar en rehigienizar la ciberseguridad.
”Ay Ventanilla única, cuÔnto suspiramos por ti! ”Y por Marilyn!.


