Pruebas de humanidad y carteras digitales soberanas en la era de los espejismos
Recibo esta sugerencia del editor y no puedo evitar una sonrisa: identidad y edad. Menudos temas. Dos noticias frescas: el reaterrizaje en EspaƱa de World, antes WorldID, la criatura de Sam Altman, con sus āorbesā escaneando iris para certificar que eres humano, no mĆ”quina. Y de fondo, el tenso contexto internacional: Australia, Francia, Alemania y EspaƱa proponiendo verificar edades en redes sociales para blindar a adolescentes, mientras la IA y los deepfakes multiplican imposturas. ĀæFĆŗtil? QuizĆ”. El tema bulle: Āæpruebas de humanidad o carteras digitales soberanas como antĆdoto? Desde mi atalaya europea, con dichas carteras en el horizonte, cavilemos con sentido comĆŗn. Es mĆ”s, quienes deseen profundizar en el asunto pueden acceder, a travĆ©s del portal Teseo del Ministerio de Educación, a mi tesis doctoral, donde propongo en un anexo una posible implementación basada en una cadena de bloques (blockchain) pĆŗblica.

Dr. Alberto Partida
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El espejismo de la verificación de edad
El noble fin de proteger a los niƱos del grooming, las adicciones digitales y el contenido tóxico es loable. Los gobiernos levantan nuevas barreras: EspaƱa planea reconocimiento facial para usuarios de redes, Francia multa a TikTok por laxitud en sus controles y Australia amenaza con sanciones a las plataformas que no verifiquen la identidad de sus usuarios āde forma razonable.ā Pero, ĀæquĆ© significa razonable? Un adolescente astuto puede usar la cuenta de un amigo mayor, una VPN o incluso una IA que falsifique su edad. Los deepfakes ya clonan voces e imĆ”genes con precisión quirĆŗrgica. Es como poner puertas al campo.
Las matemƔticas al rescate
Las verificaciones de edad son intentos nobles pero fĆŗtiles sin raĆces criptogrĆ”ficas. Las carteras digitales y los identificadores distribuidos (DID) prometen un internet donde los humanos se reconozcan por matemĆ”ticas inmutables, no por iris escaneados. Tal vez podamos resolver ambos problemas āel control de edad y la prueba de humanidadā con un mismo enfoque. En esta Europa de regulaciones y soberanĆa digital, orientemos la reflexión hacia soluciones robustas: carteras independientes de marcas, que protejan a los menores no con candados poco implementables sino con cadenas de bloques seguras. Y ya de paso, distingamos humanos de lĆneas de código.
EpĆlogo: la ironĆa del humano verificado
El orbe en la mano y la cadena en la nube: asĆ acabaremos, mostrando un QR para comprar chuches y firmando con hash hasta los deberes del colegio. Si la identidad es el nuevo pasaporte, que al menos venga con emojis. Entre tanto, sigamos siendo humanos, aunque solo sea por la parte menos eficiente del algoritmo: la duda.


