Cuando el hacker no hackea, inicia sesión

La identidad digital se ha convertido en el principal vector de ataque en un entorno donde el phishing impulsado por IA, el robo de credenciales y los agentes autónomos desplazan a la explotación tradicional de vulnerabilidades. La expansión de las identidades no humanas, el comercio agéntico y la llegada de la cartera europea de identidad digital (eIDAS2) obligan a evolucionar los modelos de gestión de identidades. En este contexto, enfoques como Zero Trust, ITDR y la gobernanza integral de identidades resultan esenciales para proteger capacidades, reducir riesgos y mantener la confianza digital.