Era sordo, ahora puedo ver

¿Y cómo es él? ¿Cómo es el enemigo de ahora? ¿CuÔl es su pinta? ¿Y en qué estado se encuentran las aguas digitales, de siempre tan procelosas, en las que maniobra?

Dicen los ciberzahorƭes que en lontananza se ciernen nuevas amenazas que no se dejan ver ni mucho menos oir. Y que los ojeadores atraviesan serias dificultades para discernir lo importante de entre la oleada infodƩmica que nos aturde.

Entremedias, no dejan de crujirnos las cuadernas, no alcanzamos a escucharlas y el catalejo que delataría la llegada de los bajeles piratas sigue empañado, entre la falta de guita para la ciberprotección nacional, una Europa sobrediagnosticada e inframedicada y el maelstrom de las diarreas regulatorias, abocadas a apilarse en las cunetas de la sociedad digital, que discurre desbocada, codiciada y manoseada por una ciberdelincuencia venida muy arriba.

A este calvario se une el inri de Ćŗltima generación: los charlatanes IAlurónicos y los farsantes chiripiticuĆ”nticos, a los que se suma cierto reincidentix delincuencialex (sĆ­ XM, me refiero a ti). Esta tropa se empeƱa en flagelarnos sin descanso con sus gaseosos bĆ”lsamos de TrolabrĆ”s y trapacerĆ­as ensoƱadoras en modo ā€˜deja vu’ enrareciendo un ya de por sĆ­ convulso ciberpanorama.

Por un momento, a uno le entran ganas de suspender la navegación, anclar entre los sargazos digitales y, ya fondeado, zambullirse en el proverbio ese que dice: ā€˜SoƱar no cuesta nada’, imaginando que, por un rato, habrĆ­a calma chicha y no sobrevendrĆ­an mĆ”s calamidades.

Solo entonces uno, cual optimista ensoƱador imaginarƭa cosas tales como que:

  • EspaƱa, tan poco traspuesta ella, dejarĆ­a de arredrarse, se armarĆ­a de valor, abrirĆ­a el cajón y desenpolvarĆ­a la NIS2; con sus telaraƱas y unas pizcas de especias regulantes cogerĆ­a carrerilla y se plantaba triunfante en la NIS3.
  • La soberanĆ­a autonóma caƱƭ dejaba de ser de mentirijillas y cual Golem, cobraba vida con una pujante muestra de startups llevada en volandas hacia una facturación sostenible y exportable, no necesitada de dopaje transnacional en sus primeros estadios.
  • Eduvigis, al fin, encontraba la manera de que el colectivo femenino sucumbiera, no ya solo a sus selfis sino tambiĆ©n a los encantos de la tecnologĆ­a.
  • Los infracisos, los subcisos, los tiernocisos y los ultracisos volvĆ­an a ser convenientemente valorados y remunerados y las empresas de RRHH y recabación de talento sucintamente reconocido, eran reemplazadas por IAs agĆ©nticas junior y escuetamente retribuidas.

Con todo, un par de indicios emergentes de entre la niebla marinera, permiten atisbar que el frente cibereorológico se despeja en algunos confines. Uno de ellos, deriva de la satisfacción de saber que el CCN ha incorporado a su catÔlogo la Guía CCN-STIC 465 sobre principios de accesibilidad, esa vulnerabilidad invisible tan injustamente desatendida cuando no maltratada.

Este hito consiste en un manual elaborado por la Fundación GoodJob, en colaboración con MTP Métodos y Tecnología-Ciberso y RootedCON, con el respaldo del Centro Criptológico Nacional del Centro Nacional de Inteligencia y nuestro acompañamiento y potenciación de su visibilidad, en tanto Revista SIC. La iniciativa, bautizada como #AliadaSEC propone y pretende un cambio de paradigma: la accesibilidad como componente esencial de seguridad digital.

En esta lƭnea de reducir las goteras de una sociedad digital deficientemente construida, cabe dar la bienvenida a un segundo indicio prometedor, que proviene de la mƔs potente entidad financiera espaƱola: el Santander (y sus decenas y decenas de millones de clientes).

Tras calentar motores desde hace unos pocos aƱos y afinar el proyecto Cyber Guardian, en estos dĆ­as se hace pĆŗblico su intención de ofrecer –conforme a su estrategia para Ć”mbitos no financieros– servicios de seguridad a particulares, mediante el cual planea ofrecer una capa extra de ciberprotección para reforzar el control parental de dispositivos o la detección de fraudes por una cuota mensual de 9,90 euros.

Y llegado a este punto, en el que ya enfilo el final de esta tribuna, no quiero dejar de expresar que en todo momento sigo sintiendo muy intensamente la presencia de nuestro camarada JosƩ Manuel. Su poderoso halo, cuƔntico se dirƭa al estar por aquƭ, por allƭ y por ahƭ siempre a la vez, refuerza la cruzada profesional que todo periodista que se precie llevamos en el ADN y de lo que Ʃl tan bien hacƭa gala: informar, formar y hacer emerger la verdad, aunque nos aboque a ser dƭpteros cojoneros, siempre sobrevolando sobre las marismas ciber, avizorƔndolo todo oyendo sus luces. Y sus sombras.

Va por ti, Jose, aƱorado compaƱero.