De cisnes negros a tiburones blancos: cuando el principal riesgo puedes ser tĆŗ

Desde que leyera fascinado el concepto de ā€˜cisne negro’ acuƱado, en 2007, por Nassim Taleb siempre me ha apasionado la capacidad de anticipar amenazas con ese foco: van a ocurrir, aunque no se puedan vislumbrar. Por eso exigen prepararse para lo peor en el peor momento –algo que se lleva a gala desde hace siglos en el campo de batalla, por cierto–. TambiĆ©n en ciberseguridad.

Algunos han llamado a este enfoque ā€˜confianza cero’. Y, dado que los cisnes negros son imposibles de anticipar –dejarĆ­an de serlo como tal– se me ha ocurrido –con permiso de Taleb– crear otro concepto, aprovechando los 50 aƱos que se celebraron, en junio, del estreno de la pelĆ­cula ā€˜Tiburón’, de Steven Spielberg y basĆ”ndose en su argumento: las autoridades niegan que existan un tiburón blanco, cerca de la playa, a pesar de las evidencias y las vĆ­ctimas mortales, simplemente para no perder la temporada turĆ­stica.

Ya estĆ” ahĆ­...

SĆ­, se trata de la idea de ā€˜tiburón blanco’ y aunque puede ser aplicable a cualquier entorno económico, financiero o de emprendimiento lo aterrizarĆ©, con el riesgo que supone cada ā€˜salto base’ a la ciberprotección: se podrĆ­a considerar como tal ā€œun riesgo latente, conocido y potencialmente devastador que no es invisible ni impredecible, pero cuya naturaleza, velocidad y agresividad se subestiman sistemĆ”ticamenteā€. O sea, a diferencia del Cisne Negro –impredecible y con consecuencias extremas–, el tiburón blanco es visible en el horizonte, pero ignorado por comodidad, intereses o rutina. Y eso teniendo claro que ā€˜morderÔ’, pero sin la certeza de cuĆ”ndo. Con todo, lo mĆ”s grave es que a diferencia del cisne negro –que por su naturaleza de imprevisibilidad no permite actuar de forma proactiva–, el tiburón blanco sĆ­... pero se elige ā€˜no actuar’.

Por supuesto esto podría trasladarse y adaptarse a muchos perfiles de interés en el burbujeante magma normativo en el que nos movemos en ciberprotección en la UE y en España. Por ejemplo, para un regulador/supervisor/controlador en ciberseguridad, un tiburón blanco podría representar un riesgo estructural visible en sectores críticos o interdependencias sistémicas, cuya materialización no sorprende por su ocurrencia, sino por la falta de acción previa para mitigarlo, siendo mitigable. A la legislación en ciberseguridad no le gustan los tiburones blancos. Y, en consecuencia, a los consejos de administración tampoco les deberían gustar.

Elefante gris

Y no puedo dejar de lamentar ā€˜lo que vendrÔ’, por ejemplo, con ciberataques, patrocinados por estados, contra infraestructuras crĆ­ticas, ransomware polimórfico contra servicios sanitarios en crisis humanitarias o campaƱas de deepfakes y phishing con IA para desestabilizar gobiernos y estados. Ya estĆ” ocurriendo. Amenazas que podrĆ­an dar lugar a otro concepto afĆ­n: el de ā€˜elefante gris’: un riesgo enorme, obvio y reconocido por todos, pero al que se elige no hacer frente por razones polĆ­ticas, presupuestarias o de comodidad organizacional. O sea el riesgo que ā€˜todos ven, pero nadie menciona’. Pero de ese y, quizĆ”, de otros ā€˜ciberanimales fantĆ”sticos’... hablaremos otro ā€˜ciberdĆ­a’.